Quienes duden de la importancia de las actuaciones en teatro, vayan a ver el espectáculo La voz, dos obras cortas de la costarricense Carmen Naranjo, quien estaba en la función a la que asistí.
Se trata de Los escondidos y, precisamente, de La voz. Pues bien, un diseño escenográfico agradable, buenos arreglos musicales y un manejo funcional de luces no son suficientes para levantar la credibilidad y el buen gusto de los textos, por culpa de una dirección estéril de Arnoldo Ramos y de pésimas actuaciones, que dan al traste con todo.
Los textos de Naranjo son poéticos y ricos conceptualmente (lo cotidiano en la conducta humana), pero se van al carajo con ese elenco de pésimas dicciones, con actrices y actores descuidados e inexpresivos.
Así se define esta mala propuesta escénica del grupo Punto de Giro. Los histriones son: Laura Brenes (foto; la mejorcita), Silvia Campos, Luis Rodrigo Durán, Ricardo Lobo, Edwin Luna y Guadalupe Rojas (pésima).
Una dirección estéril de Arnoldo Ramos
y pésimas actuaciones del elenco (salvo Laura Brenes)
dan al traste con todo en las obras La voz y Los escondidos, escritas por Carmen Naranjo.
Se exhibe en el Teatro 1887, en el Cenac, viernes y sábados a las 8 p.m. y los domingos a las 5 p.m.
Entrada general: ¢3.000
Estudiantes y Ciudadanos de Oro: ¢1.500
Aquí un reportaje sobre esta obra para amplia información