El pasado mes de marzo se cumplieron seis años del precipitado y misterioso deceso del poeta Jorge Charpentier García a sus 70 años (1933-2004). El día 20 ó 21 de marzo de 2004 fue encontrado en su habitación sin vida, tres días después de su fallecimiento. Este triste hallazgo lo hizo la poetisa Estela Fuentes y una vecina.
Para recordar a este bardo a más de un lustro de su desaparición, publiqué en mi blog en internet (poetafrankruffino.blogspot.com) el poema “A la muerte del poeta Jorge Charpentier García”. Ahí, en la entrada de marzo, podrán leer numerosos comentarios que dejaron poetas, escritores nacionales y extranjeros al pie de mi texto poético de homenaje a este gran poeta.
INICIO DE UNA AMISTAD
A este poeta costarricense lo conocí dos años antes de su muerte en el bar La Madrigal. Luego en los bares La Marinita, Limón, Salón París, Los Condes y La embajada, nos encontramos regularmente y compartimos muchos whiskies, leímos muchos poemas de ambos y también nos salieron algunos poemas buenos.
A pesar de que no me gustan los talleres, aprendí valiosos consejos de este maestro nacional, quien se graduó en Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid, donde fue Catedrático. Quien en 1997 obtuvo el más alto premio que otorga el Estado costarricense a sus escritores y artistas por toda una vida dedicada a la cultura, me refiero al Premio Nacional de Cultura Magón. También ganó el Premio Nacional de Poesía en cinco ocasiones.
El poema al final de esta nota lo escribí días después del deceso de este poeta enigmático, un gótico innato, siempre gastando lentes oscuros y atuendo negro impecable, con su voz cartuja, y su cigarrillo siempre en los labios.
A la muerte del poeta Jorge Charpentier García
A poco moriste
y siguió la vida
sin un ápice de culpa,
con la vanidad
empecinada en su juego
y nuevos poetas
creyéndose inventores,
designando colores
a las letras.
A poco moriste
y a ocho meses,
cuando se convencieron
de que no vendrías
a tu propio cumpleaños
el 22 de noviembre,
te fueron acomodando
en un oscuro cesto.
Te etiquetaron
poeta antiguo.
Pusieron todo
lo que eras en una camisa
de fuerza llamada
época del tiempo,
de otro tiempo,
de otra poesía,
de ordenar todo por manidas
fórmulas generacionales.
A poco moriste
y tu nombre está entre
los dignos de nombrar.
(Pero no es suficiente
engrosar la nómina
de seres evocados
por una cosa o por otra.
No me consuela
la justicia divina de la Muerte,
su fiera guadaña
pendiendo sobre las quijadas
con mueca de eternas).
Lo bueno sería
que vinieras cada año
y publicaras un libro
de poemas.
Que vinieras
como estación
de los mangos
y de las uvas.
Qué padre llegar
al bar y encontrarte
luchando con un poema;
verte trastabillar
hacia otra taberna despotricando
contra los odiosos
horarios de los hombres:
tanto te gustaba recibir
el alba con grandes ojos,
regresar a casa
cuando los cónyuges
salen de su ataúd
compartido
y con dolor vuelven
a esposarse
para seguir alienados
en la pesadilla
de los convencionalismos
sociales.
A poco moriste
y no han cambiado
mucho las cosas:
no mueren los pájaros
del barrio,
tu perro espera
en la puerta un regreso,
pasan los mismos
viejos gastados
(como si sólo
tú tuvieras
que morir)
hacia el súper o a misa,
o al Seguro a recibir
sus raciones de placebos
sin cariño.
A poco uno muere
y todo sigue igual,
sin un pueblo,
dos torres, un país;
un montón
de descuartizados...
Porque la vida,
cantan con toda razón,
sigue igual.
(Autor: Frank Ruffino, texto inédito, abril 2004). |
“Es un honor para mí escribir un comentario al poema que le dedicas a Jorge Charpentier en tu blog poético. Estamos convencidos nosotros, de acuerdo con las palabras de Mikhael Omraam, que las palabras se van a vivir a alguna parte. El escritor trasciende con su lenguaje esta ilusión, salud, toca los linderos, presiente las orillas, y entra decidido a esa realidad que no es su mundo circundante. La poesía es su medio para transcender este mundo y entrar al verdadero. Charpentier no se ha marchado. Su poesía es una invocación a la vida y está aquí. Por eso, también usted Ruffino, lo recuerda desde la vida que es ahora y siempre y lo hace de manera magistral, de tal modo que su homenaje consiste en recordarnos que físicamente dejamos este mundo; pero permanecemos, quedamos en él en la esencia y misterio de la vida”, dijo el poeta Marco Tulio Mena, tras leer el texto “A la muerte del poeta Jorge Charpentier”.
Por su parte el poeta Alberto Fonseca comentó de este poema-homenaje: “recuerdo muy bien tales días, cuando compartimos junto a Charpentier en esos bares que citas en tu introducción del poema, y me ha emocionado mucho, máxime que pintas en el poema todo cual fue: describes con una claridad meridiana y fiable la personalidad bohemia de este gran poeta nacional. Siempre creeré que ha sido un gran honor haber compartido en un bar junto a vosotros. Jamás imaginé que a quien te presenté en 2002, durante la presentación de tu primer libro de poemas "Diablos alucinados", el mismo Charpentier, iba a derivar este acto de camaradería en una entrañable amistad y menos que le compusieras una oda de esta naturaleza tan sentida y cierta, gesto poco común en la poesía de hoy en día en nuestro medio”.
SIN OBRA EN LA RED
El poeta Jorge Charpentier, extinto físicamente, como bien lo dice el poeta Marco Tulio Mena, sigue existiendo en su esencia desde la palabra, tiene el poder de convocatoria y el misterio de los grandes poetas americanos: Neruda, Vallejo, Lugones, Reissig, Parra, Debravo, Darío, Girondo, Martínez Rivas...
Es increíble que en la red no se consigan textos de Charpentier, salvo uno o dos poemas de este Magón. Fue un poeta ciertamente que gozó del respaldo de editoriales y entidades del Estado, aún así ninguna de éstas hace nada para que la obra de este gran poeta trascienda fuera de nuestras fronteras. A raíz de esta situación, entablé contactos con un amigo estadounidense, el poeta Humberto Garza, que dirige una antología virtual (www.los-poetas.com), de las mejores en el mundo, donde afortunadamente ya aparecen Jorge Debravo, Laureano Albán y Gustavo Solórzano. Le expliqué hace unos dos meses de la situación con Charpentier que les comento, y me dijo que le proveyera unos cinco o seis poemas de él y reseña biográfica. Lo haré prontamente digitalizando textos y enviándoselos para que lo incluyan en tan prestigiosa publicación, como se merece este maestro.
SU PRECIPITADA MUERTE
Del poeta Charpentier sé únicamente lo que dijeron los medios de comunicación y alguno que otro detalle filtrado por ahí. No tenía amigos en común con el Maestro. Tampoco asistí a su funeral donde podría haberme enterado de más detalles (casi nunca, o nunca participo de actividades donde la religión esté de por medio). La autopsia revelaba que tenía como tres días de muerto y a causa de un fallo cardiaco. Al parecer se fue de este mundo un domingo por la noche o lunes mientras dormía y no fue hasta el miércoles que su amiga, la poetisa Estela Fuentes (ya que el poeta no contestaba el teléfono hacía dos días) fue hasta su casa, y con la llaves que disponía la vecina por cualquier emergencia, abrieron, y bueno, lo ya sabido: el poeta muerto y su perro, pobre perro, desconcertado deambulaba por todo el interior de su casa.
La última vez que hablé por teléfono con Charpentier fue como una semana antes de su deceso. Me había dicho que estaba con medicamentos, mas ahora no recuerdo para combatir qué mal; y de hablar con él en persona como dos meses atrás, pues no lo había vuelto a ver por los lugares donde hablábamos y compartíamos con este Magón varios poetas y artistas, en las tabernas de barrio Amón, principalmente.
 La tumba del poeta Jorge Charpentier en el Cementerio Obrero. Cortesía del pintor y poeta Efraín Méndez. |
SU ÚLTIMO POEMARIO
Charpentier fue un poeta de corte netamente amoroso. Como fue su vida, así fue él en su poesía. Antes de morir estaba muy emocionado con su próximo poemario. Un día llevó el texto al bar La Madrigal y me lo puso en las manos para que le diera mi opinión. "Esplendor" se titula dicho texto inédito. Deploro mucho no haber estado más lúcido para apreciar esos poemas, sin embargo, era lo mejor de él: su músculo poético no solo estaba en forma, sino que venía a dar la última pelea y a asombrar a todos. Su amiga de confianza, la poetisa Fuentes, debe tener esos poemas. Ojalá haga algo o por este medio se comunique conmigo (si alguien la conoce y sabe sus señas, avísele) para de alguna forma dar a conocer póstumamente el último poemario de este gran poeta costarricense.