En un bar cerré el trato. Vendí la van que me había servido como hogar por los últimos casi tres años cerca de un muelle en California. Me pagaron menos de mil dólares en efectivo a cambio de un contrato escrito en una servilleta y el título de propiedad.
La Van, o más bien, mi casa, ya no andaba más—se había apagado como una vela—y yo había decidido irme adonde no me conocieran, como quien se mete en un libro.
Paulo Coelho había escrito de sus peregrinajes por España y yo quería perseguir esa historia que alborotaba sus páginas, queriendo conocer el significado de este peregrinaje contado por el autor. Así fue como, con lo que obtuve por la van, compré un tiquete y me fui.
Desde hace siglos, el Camino de Santiago ha intrigado a religiosos y peregrinos desde todos los puntos de la rosa de los vientos. Yo quería seguir, al igual que ese autor, los pasos a Ultreia.
Esta parte de mi viaje comenzó en España, en la ciudad de León. Uno de esos lugares donde nunca falta una procesión o una misa. Estaba siendo albergado por unas monjas muy simpáticas y educadas, que me recordaban, cada vez que me veían pasar, que tenía que estar adentro del convento antes de las diez de la noche—cuando se cierran las puertas. Me lo advertían como previniendo alguna mala conducta de mi parte.
Como a las cinco de la mañana, con mi bulto, lo puesto, y un pasaporte de la República de Costa Rica, inicié el Camino de Santiago.

En la ruta... |
Se presume que el mártir del opio de los pueblos, Apóstol Santiago, hermano carnal de Jesús, fue enterrado en la punta noroeste de la península Ibérica por otros discípulos, quienes transportaron sus restos después de ser decapitado en Jerusalén. Este punto de entierro, convirtió al "Camino de Santiago" en uno de los peregrinajes cristianos más importantes de la edad media.
Desde entonces, gente de todo el mundo recorre el camino por motivos espirituales o personales. Se camina por semanas o meses (dependiendo de la ruta que se tome), durmiendo en hostales, o haciendo la noche, cara al cielo, en alguna plaza o camino Cataluña de piedras. Por la noche, se escucha como roncan rocos y jóvenes, echados entre las rocas y rincones

Gente en el camino |
La ruta es marcada por flechas amarillas, conchas de mar y cruces (ver foto al final), que guían a los peregrinos aún cuando partes del camino no son más que un tajo de polvo entre los árboles.
Algunos de los que comparten el camino, con costumbres gitanas, van por ahí tomando sorbos de diablos embotellados, borrachos de día. Otros van golpeándose el pecho y persignándose, sintiéndose moralmente mejor, como si creyeran en la importancia de su propia biografía. Sin embargo, todos estos andariegos sonríen al encontrar a otros caminantes y nadie niega una ayuda; sea agua, vino, un sándwich de chocolate y hasta dinero.

Tumbas en el camino |
El "Camino de Santiago" no es fácil, la tendinitis viene, las montañas no dan precisamente fiestas de bienvenida y el tiempo se trauma. La lluvia y nieve golpean la cara; por diferentes altitudes, el sol insolente hace la guerra.
Al caminar se encuentran tumbas anónimas, en las que yacen bajo tierra española, otros caminantes que pudieron haber crecido en otros países y hablado otras lenguas, pero que el corazón les dejó de sacudir el pecho en un camino hacia un sepulcro. Como escribiera Coelho en su libro El Peregrino de Compostela, “Las personas llegan siempre a la hora exacta a los lugares donde las están esperando”.
A mí me esperaba en Galicia, Don Bienvenido, un viejo gallego a cargo de un hostal que casi nunca se llenaba.

Partes de niebla intensa |
El hostelero, sin saber lo que yo buscaba, como por coincidencia, me leyó una carta que el mismo Coelho le enviara meses después de ser su huésped, mientras escribía el libro que yo perseguía.
A continuación más fotografías para apreciar, empezando por la de don Bienvenido, en su espacio natural.
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Otros fotoreportajes de esta serie:
1. ¡Utreia! Los caminos de Santiago
2. Los mundos de la ciudad de Lima, Perú
3. Túpac, Cusco, ciudad de arco iris y artefactos.

Don Bienvenido, en Galicia.

Gente en el camino

Gente en el camino

Señas de conchas en la calle

Tumbas en el camino...