Culturacr.net,
22 de mayo de 2009, San José, Costa Rica
Eran
las 5 pm y la Plaza de la Democracia estaba a la mitad de la ocupación,
pero a las 6 pm de un sábado 23 de mayo, cuando ya
el grupo Malpaís había empezado el concierto, la emblemática
plaza solo tenía campo en las orillas y en la zona más
lejana, por el Museo Nacional y la plazoleta del auditorio al aire libre.
A las 7 pm estaba "repleta"
Los
primeros mensajes fueron para la campaña Carbono
Neutral, para un mundo libre de emisiones, entonces el bailador
Dani Marenco nos comentó "Música costarricense sin
emisiones". De hecho, pero al final de la presentación de
Malpaís y ante la gran humareda alguien no pudo evitar preguntarse:
"¿Y ese humo excesivo no es contaminante, es acaso carbono
neutral?" Nos quedamos con la duda.
En
el primer bloque Malpaís gustó, convenció y dejó
buenas sensaciones con su nuevo disco, que incluye la que para algunos
es la mejor canción compuesta por el grupo: "El Efecto mariposa",
una pieza con fuerza, ingeniosa, con buena letra y mensaje, un poema
musicalizado.
Sobre
la gran plaza un público mayormente en edad universitaria y joven,
como se hace habitual en Malpaís, había esperado poco,
pero ansiasamente, la salida de los experimentados músicos. Sin
poses, sin belleza artificial, sin ritmos empachosos, con talento a
toda prueba, Malpaís conquista, curiosamente, a un gran de cortas
edades, ilusionado con lo nuestro.
Al final de ese "bloque" pasaron por dos grandes pantallas
ubicadas en lo alto de la gran tarima del Banco Nacional, el video de
la canción, que fue realizado con partes de videos enviados por
los admiradores de la agrupación.
A
este momento, aún cuando se trataba de música nueva, ya
Malpaís había logrado poner eufórico a un grupo
siempre fiel que se coloca al frente de la tarima, jovencitas y jovencitos
emocionados con los sonidos muy costarricenses del grupo. Pero si la
emoción era bastante hasta el momento para cuando la Plaza de
la Democracia escuchó Contramarea, uno de sus éxitos,
la algarabía fue general. Y así vinieron Malpaís
y otros que el público coreó y cantó.
Impresionante
fue cuando el público se le impuso al grupo y cantó por
sí mismo el estribillo de Contramarea. Los hermanos
Gamboa, Manuel Obregón e Iván Rodríguez tuvieron
que detenerse para escuchar a sus fieles coreando al unísono
su tradicional éxito.
Destacó
la participación con una canción completa de Daniela Rodríguez,
la hija de Iván, el bajista de Malpaís. También
fue aplaudida.
El
otro momento representativo fue cuando el grupo tocó música
folclórica con el ritmo de tambito, el ritmo autóctono
costarricense.
En
el balcón del Museo Nacional un juego de luces cambiaba la fachada
de este emblemático edificio costarricense y dos grande luces
eran desplazadas hacia el cielo.
Después
de unas 3 horas de música los zarpes se repitieron una y otra
vez, hasta que ya el grupo se despidió definitivamente.
Es
agradable escuchar música auténtica nacional en un ambiente
multitudinario, mágico y lleno de vida. Es agradable ver que
haya grupos como Malpaís que logran convocar una gran cantidad
público, para que un Banco como el Nacional los apoye de manera
tan decidida. Porque de otra manera los bancos, aunque sean del Estado,
no apoyan la cultura nacional.
La
Municipalidad de San José también auspició el evento,
situación que no es sorpresa en la visión de esta entidad
de apoyar un San José cultural. Eso también da gusto.
Gracias
Buenpaís, por un concierto para todos y todas, gracias por este
nuevo disco y el dechado de talento a que nos tiene acostumbrados.