Afirma
Sigmund Freud en su ensayo El malestar en la cultura, escrito
en 1930, que “el hombre suele aplicar cánones falsos en
sus apreciaciones, pues mientras anhela para sí y admira en los
demás el poderío, el éxito y la riqueza, menosprecia,
en cambio, los valores genuinos que la vida le ofrece”.
En
la actualidad poco ha cambiado en la valoración de los seres
humanos sobre los valores genuinos. Las personas buscan la felicidad
y la realización en el dinero, en el poder y la riqueza, pero
se olvida del arte, la cultura, la espiritualidad y todo aquello intangible.
Por
eso no es de extrañar que en esa “valoración”
contemporánea la cultura ocupe los últimos lugares en
la escala de anhelos humanos. Nuestro país, inmerso en la realidad
material de la actualidad, no es excepción y su Ministerio de
Cultura es el reflejo de esa situación.
Así
lo confirman varios intelectuales y lectores consultados por CulturaCR.net.
La preocupación radica en la reiterada ubicación de la
cultura (y el ministerio correspondiente) como el último lugar
de los intereses de los gobiernos.
Para
Warren Soto, un empresario de Jicaral de Puntarenas consultado por CulturaCR.net,
"el principal problema de Cultura es que - dentro del modelo
de desarrollo que seguimos - no es una prioridad por no ser "rentable".
Es considerada un gasto en vez de inversión".
El
escritor y editor Habib Succar Guzmán sostiene que el Ministerio
de Cultura "es la Cenicienta de todos los gobiernos y falta
de liderazgo y estímulo para todos los sectores, en general".
El
catedrático de la UNED, Luis Paulino Vargas coincide: "me
parece que es un ministerio que existe, digámoslo así,
como para cumplir un trámite o requisito formal, es decir, para
dar la apariencia de que al gobierno le interesa el arte y la cultura,
no obstante que, como es evidente, está ausente de las prioridades
gubernamentales y apenas si logra sobrevivir".
Por
su parte la reconocida y muy leída escritora Tatiana Lobo fue
enfática: "el Ministerio de Cultura no es más
que el reflejo de las polìticas nacionales de este gobierno.
El sector cultura debió haberse organizado hace mucho tiempo
para hacerle frente al colapso del apoyo estatal que, a todas luces,
está sentenciado a desaparecer o a favorecer a una minoría".
"Creo
que hay varios problemas: la falta de presupuesto; la influencia politiquera;
la ausencia de políticas claras; la concepción unilateralmente
elitista del arte y la cultura; la subordinación a lo “políticamente
correcto” (dado un contexto de relaciones de poder) con base en
el cual se maneja el ministerio", amplió Luis Paulino
Vargas.
Warren
Soto opina también que hace falta un verdadero Plan Nacional
de Cultura que incluya a los sectores creadores del país y que
las argollas en el Ministerio de Cultura son intencionales. "Todo
grupo que llega al ministerio cada 4 años, desde el ministro(a)
para abajo, tiene 'sus conocidos' que resultan ser, a los ojos de los
desconocidos, 'la argolla de turno'", amplía el exgerente
de la Editorial Costa Rica, Habib Succar.
Por
ejemplo, en programas como PROARTES, se da lo que Habib Succar define
para CulturaCR.net como "una falla enorme": el hecho de que
excluya proyectos que tengan que ver con literatura y solo permita que
participen entidades con cédula jurídica.
La
cultura que queremos
Y aunque entendamos cultura en términos amplios, como “la
suma de las producciones e instituciones que distancia nuestra vida
de la de nuestros antecesores animales y que sirven a dos fines: proteger
al hombre contra la naturaleza y regular las relaciones de los hombres
entre sí”, según afirma Freud, debemos preocuparnos
por lo que pasa con nuestro quehacer cultural. Para esa definición,
eso sí, solamente habría que hacer la salvedad que casi
80 años después de haber escrito Freud su ensayo, se debe
invertir los factores de la relación hombre-naturaleza: ahora
debemos proteger a la naturaleza del hombre.
Y
si entendemos la cultura como las producciones artísticas, literarias
y científicas, pues la preocupación no disminuye.
Pareciera
que el acceso a la producción de la cultura es solamente útil
para los gobiernos en función del mejoramiento de sus imágenes.
En el gobierno Arias Sánchez, por ejemplo, los programas financiados
por el gobierno, como Proartes o las compras de instrumentos musicales
para niños o escuelas, han sido ampliamente publicitados en la
televisión.
Habib
Succar plantea que "es increíble que a la fecha, ningún
ministro(a) haya convencido a los políticos tradicionales de
que el arte produce mucha plata y productos de exportación mejores
y hasta más rentables, en varios niveles, que la agro industria
o las manufacturas... Parece increíble tanta miopía: es
un enorme negocio de miles de millones al año".
No
obstante, el paso de la cultura en la actualidad es alentador. A las
propuestas previas como las compañías nacionales de teatro
y danza, las orquestas estatales, las bandas municipales, centros culturales,
entre otras, la Municipalidad de San José ha venido a convertirse
en un baluarte en la generación de cultura para el acceso de
las masas, con programas como Transitarte, la Feria del Libro de la
Independencia y otros. Asimismo, hace unos años la generación
de programas como el Festival Nacional de las Artes, así como
su versión original, el Internacional, han sido éxitos
reiterados para llevar manifestaciones culturales a las comunidades
y dar a conocer la obra de los costarricenses. El Festival Internacional
de Poesía, además de ser una iniciativa independiente
con escaso apoyo y comportamientos de exclusión, se ha transformado
en “el” festival poético del país. Así
por el estilo, muchos otros ejemplos nos ayudarían a comprobar
esta vitalidad cultural.
Sin
embargo, para algunos la cultura nace y se reproduce en el país
gracias al aporte de muchos actores de diversas procedencias, pero si
dependiera del Ministerio la cosa sería distinta.
La ministra de cultura costarricense reconoció
recientemente que "debido a la crisis económica" el
Gobierno ha recortado "en un 12 por ciento el presupuesto del Ministerio
de Cultura".
Carballo dijo que aspira a alcanzar un uno por ciento
de financiación -actualmente recibe el 0,7%- respecto a los presupuestos
estatales de 2010 pero apuntó que, "de todos modos, el presupuesto
es tres veces mayor que en 2006 porque el Gobierno confía mucho
en la inversión en cultura". Para los gobiernos la cultura
vale menos de un 1% de la inversión estatal.
Para
Freud “el destino de la especie humana será decidido
por la circunstancia de si –y hasta qué punto- el desarrollo
cultural logrará hacer frente a las perturbaciones de la vida
colectiva emanadas del instinto de agresión y de autodestrucción”.
¿Somos conscientes los costarricenses del papel tan importante
que nos toca? ¿De hacer una verdadera cultura de paz, inclusiva,
diversa y tolerante entre los hombres y con la naturaleza?
¿Pensarán
la cultura el próximo gobierno de esta manera? ¿Le darán
un papel más importante en la realidad, no solo como intención
de imagen?
Próximamente
CulturaCR.net estará entregando reportajes sobre el pensamiento
de nuestros escritores, intelectuales, artistas y lectores acerca de
la cultura en el próximo gobierno, de las propuestas en estas
elecciones 2009-2010 y lo que debería ser.
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