"Robada de Shakespeare por el Teatro Abya Yala", así dice el panfleto que te entregan en la puerta.
Y a nosotros nos parece que no se trata de Robin Hood, sino de teatro auténticamente contemporáneo, ladrón que roba a ladrón. Una puesta en escena ¿arriesgada? y sobre todo, que se disfruta como ese desahogo que siempre tenemos en el arte, para quizás no tener nosotros que gritar por les desvaneos políticos.
Sí, es sabroso escuchar que otros hacen eco de lo que pensamos, de lo que sentimos, sobre la corrupción y el debilitamiento de la democracia costarricense por parte de unos pocos.
"La obra hace una crítica mordaz, aguda e irónica de la historia del desmantelamiento de la democracia en Costa Rica. Las fuentes de inspiración parecen ser infinitas: desde el Banco Anglo hasta varios helicoptero; desde Alcatel hasta la comisión Nacional de Emergencias; desde...", así se anuncia en el Facebook esta obra titula M por M, Medida por medida.
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Parece que todo se trata de la letra M: se trata de la Manera, el Modo, en que podemos tener Memoria para Medir los desmanes de la corrupción de los últimos años en Costa Rica. Lo resume el grupo Abya Yala, a cargo de Roxana Ávila y David korish, en que esta obra "es la respuesta estética a la falta de ética de las personas en puestos de poder", de los corruptos pero también de quienes dejan de denunciarlos.
Aciertan los productores al decir que "el resultado, una comedia absolutamente alocada, que en el mejor estilo de teatro de variedades tiene danza, canto, chistes, sátiras, comerciales y actuaciones de gran diversidad y rango, resultado del trabajo de siete personas durante diez meses".
Desde el principio cargado de una sátira que nos demuestra que hacer reggaetón no es tan difícil, aún cuando tenga un buen mensaje: "Porque es una fiesta de robos", dice el estribillo de la canción que bailan con desparpajo las cinco muchachas de Abya Yala.
"El argumento central de Medida por medida se encontraba de forma rudimentaria en numerosos relatos populares antiguos; como es sabido Shakespeare era un gran plagiador", dice en el panfleto de la obra. Quizás entonces podríamos pensar que ladrón que roba ladrón...
La obra se desarrolla en 18 "acciones", no actos, que juegan con toda ese teatro de variedades irreverente y cuestionador. Cada acción nos desata risas cómplices, risotadas inevitables y, ante todo, mucho disfrute fresco y desenfadado.
Sin duda, estamos de frente a una obra original, que cualquiera disfrutará y cuyo cualquier parecido con la realidad, es bastante intencional.
"Que les den plata para montar Shakespeare y luego hagan lo que les da la gana, ¿no es extraño?", dicen las líneas de unas de las canciones cómicas que usted escuchará. Nos queda solo decir que puede ser extraño, pero qué dicha, porque sin duda nos divertiremos más con esta propuesta, y tendrá mejor mensaje, que si hubiéramos visto la obra original del inglés.
La obra es financiada por Proartes y la damos a conocer quienes no tenemos derecho a Proartes, ¿no es extraño?
Y quizás usted salga tarareando el estribillo del reggaetón: "Porque es una fiesta de robos..."
Actúan Andrea Gómez, Liliana Biamonte, Erika Mata, Monserrat Montero y Maitén Silva.Dirigen Roxana Avila y David Korish. Producción del Teatro Abya Yala. En el Variedades de jueves a domingo a las 8 pm hasta el domingo 29 de noviembre. Reserve al 22 22 61 08.